¿Por qué es necesario cambiar el sistema alimentario?

Alimentación sostenible. El modelo alimentario actual se sitúa justo en medio de la cuádruple crisis climática, ecológica, social y sanitaria que afrontamos en la actualidad. ¿Por dónde empezamos a cambiarlo?

Precariedad laboral, pérdida de suelos fértiles, obesidad y enfermedades cardiovasculares, emergencia climática, extinción de especies… El modelo alimentario actual se sitúa justo en medio de la cuádruple crisis climática, ecológica, social y sanitaria que afrontamos en la actualidad. Una crisis que ha puesto de manifiesto la dependencia que tenemos de la naturaleza, lo alterados que están sus procesos básicos y su funcionamiento, el peligro que ello supone para la continuidad de la vida en el planeta y, en particular, lo frágil que es el sistema alimentario globalizado. Necesitamos impulsar nuevos modelos más justos, sanos, sostenibles y resilientes. Pero… ¿por dónde empezamos?

Se calcula que en Barcelona un 8,6 % de los hogares tienen limitada la cantidad y la calidad de los alimentos. Algunos estudios demuestran que una de cada cinco muertes en el mundo se debe a una alimentación inadecuada: dietas altas en calorías, azúcares añadidos, grasas saturadas y alimentos procesados. Otras investigaciones señalan que en el camino del campo al plato se pierde entre un 25 % y un 30 % de todos los alimentos que se producen en el mundo (unos 1.300 millones de toneladas). Son solo algunos datos que demuestran la urgencia de transitar hacia un modelo de alimentación sostenible; un nuevo sistema que genere prosperidad, promueva la justicia social, preserve y regenere los recursos naturales y los ecosistemas, y salvaguarde la capacidad de las generaciones futuras de alimentarse de manera sostenible.

En el marco de la celebración de la capitalidad de la alimentación sostenible 2021, el Ayuntamiento de Barcelona y el Plan estratégico metropolitano de Barcelona han elaborado La alimentación sostenible: Manual para ciudades, un documento que propone nueve áreas de actuación en torno a la alimentación sostenible, los problemas actuales y las posibles soluciones. Estos nueve ámbitos de trabajo, que deben abordarse de manera integral, son los siguientes:

  • Garantizar el derecho a la alimentación sostenible.
  • Apostar por productos de proximidad, de temporada y respetuosos con el medio ambiente, como los productos agroecológicos, ecológicos y de pesca sostenible.
  • Impulsar la adopción de dietas saludables para las personas y el planeta basadas en alimentos frescos y evitar los productos ultraprocesados.
  • Promover un consumo de carne y productos derivados menor y de más calidad.
  • Reducir el desperdicio alimentario y de envases.
  • Fomentar relaciones justas en la cadena agroalimentaria.
  • Cultivar la diversidad en nuestros campos, en nuestra mesa y en nuestros barrios.
  • Crear entornos alimentarios sostenibles y empoderadores.
  • Transformar el sistema alimentario con todas las personas y para todas ellas.

La autora del manual, Ana Moragues, experta en sistemas alimentarios sostenibles de la Universidad de Barcelona, pone de relieve el esfuerzo que se ha hecho por concretar acciones transformadoras. «Muchas veces hablamos de conceptos grandes y abstractos como sostenibilidad, y nos perdemos a la hora de establecer colaboraciones, porque cada entidad tiene una idea o una percepción diferente del problema. Este manual aspira a ofrecer una definición común y accesible sobre alimentación sostenible, acompañada de un conjunto de acciones concretas y basadas en evidencias científicas que permitan a diferentes agentes sociales trabajar de forma coordinada para conseguir un cambio efectivo en el sistema alimentario», indica.

Moragues señala también la importancia de que sean las ciudades las que lideren este cambio de sistema alimentario. «Las ciudades tienen un papel esencial, ya que son el hogar de un número creciente de personas, generan el 70 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, concentran en torno al 80 % del PIB global y consumen más del 70 % de la producción global de alimentos», explica. «Además, tienen capacidad de influir sobre qué alimentos producimos y cómo llegan a nuestros platos, y pueden apostar por la alimentación sostenible para mejorar la salud de las personas y el planeta. Muchos de los impactos relacionados con el sistema alimentario actual también se observan en las ciudades, ya que los entornos urbanos promueven un consumo de comida poco saludable, que hace incrementar la incidencia de la malnutrición infantil», añade.

En este sentido, Barcelona ha sido una de las primeras ciudades en suscribir y promover el Pacto de política alimentaria urbana de Milán, un acuerdo de más de doscientas ciudades para desarrollar sistemas alimentarios sostenibles, inclusivos, resilientes, seguros y diversificados. La ciudad, además, participa en la red estatal de ciudades por la agroecología, y ha firmado la declaración de la red C40 de ciudades por el clima, de acuerdo con la cual se compromete a impulsar dietas de salud planetaria que apuesten por reducir el consumo de carne industrial y rebajar a la mitad el desperdicio de alimentos para el 2030.

La alimentación sostenible: Manual para ciudades se dirige principalmente a las administraciones públicas y a personas que quieran incorporar la mirada de la sostenibilidad y la alimentación a su campo de trabajo. Aun así, su autora insiste en que el cambio de modelo no tiene que venir exclusivamente del sector alimentario. «El manual muestra que hay acciones que pueden hacerse, por ejemplo, en el ámbito educativo, la planificación urbanística o el movimiento vecinal. Por lo tanto, trasciende el ámbito meramente técnico, y también puede servir como herramienta de formación y concienciación para la sociedad en su conjunto», explica Moragues.